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Ecuador, Perú y Bolivia

Atravesamos tres naciones vecinas: Ecuador, Perú y Bolivia, siguiendo la dirección de una de las cadenas montañosas más altas y ricas culturalmente, los Andes.  El viaje por estas tierras estuvo marcado por los hermosos paisajes de gigantes nevados que sobrepasan los 6000 metros de altura.  Allí habitan pueblos de gente indígena cuyas principales lenguas son el quechua en Ecuador y la mayor parte de Perú y el aymará al sur de Perú y en Bolivia.
Una increíble caminata de nueve días en la cordillera de Huayhuash en Perú nos permitió vivir realmente de cerca con esos montes sagrados.  Llegamos a las altas cumbres donde habita el cóndor de los andes, una ave gigante que se impone majestuosa en las alturas.

Al observar la vida de los habitantes nos dimos cuenta de la importancia que tiene un producto que es conocido en el mundo entrero, la papa.  Aquí se originó el cultivo de este tubérculo hace 5000 años y existen cientos de tipos de papas.  Cada platillo requiere de un tipo particular para su preparación y en una misma comida pueden ser servidas varias cosas hechas a base de papa.  En las tierras más altas aún preparan el “chuño”, para hacerlo primero tienen que llevar las papas al campo en época muy fría para que se congele por varios días, luego se pone en los solares de las casas para que se deshidrate al sol, finalmente se muele y se almacena para ser consumida a lo largo del año principalmente en sopas.

Otra característica del paisaje andino es la presencia de llamas, vicuñas y alpacas que son graciosos animales de la familia de los camélidos y son utilizados para carga, para obtener su lana y fabricar abrigos y otros productos, y también para consumir su carne.  En La Paz, Bolivia, aún existe la tradición de quemar fetos de llama como ofrenda a la Pacha Mama (Madre Tierra) al inicio de cosechas y construcciones.

Las manifestaciones culturales son inmensamente ricas en la forma de música, danzas, trajes, artesanía y cocina.  Tuvimos la suerte de presenciar un bellísimo desfile en La Paz de grupos de estudiantes universitarios presentando danzas tradicionales.  El desfile transcurrió durante 15 horas por la principales avenidas de la ciudad llenando el espacio de color y música, y demostrando un enorme orgullo por su folclor.  Los ritmos andinos son muy sonoros y son enriquecidos por instrumentos muy propios como la kena, la zampoña (de viento) y el charango (de cuerdas).

Un recuerdo inigualable que uno se lleva son los sabores exquisitos de la variada cocina que nos dejó encantados particularmente en Perú.  El ceviche de lenguado o de otros pescados es una comida que saben preparar de maravilla especialmente en el norte de Perú y la técnica de preparación tiene sus raíces en tiempos pre-hispánicos.  Otro plato un tanto particular es el cuy (cuilo o hamster) asado, este animalito que en algunos países se usa de mascota y parece un conejito con algo de ratón  también es un plato de fiestas de origen ancestral.  Muchas comidas en Perú utilizan el ají que es un chile que se cultiva en este país. 
Entre los platos que probamos también están:  las papas a la huancayna (papa con salsa de queso, galletas, ají y leche), los anticuchos de corazón (pinchos hechos con carne del corazón de la res), el rocoto relleno (chile sancochado al que se le llena de carne molida de res y de cerdo, además de maní, aceitunas, cebolla picada y pasas), el arroz con pato, el yahuarlocro (caldo de papas mezclado con sangre frita y vísceras de borrego), los yapingachos (tortitas de papa cubiertas con salsa de maní), el adobo (cerdo en pedazos a los que se deja macerar en una salsa preparada con chicha, vinagre, ají colorado molido, pimienta y bastante comino), los choritos a la chalaca (conchas preparadas con limón, ají, cebolla y granos de choclo o maíz).  Y para culminar no pueden faltar deliciosos postres y dulces como el babarois de guindones, las tartaletas de fresa, el brazo gitano, el beso de moza, la leche quemada, el suspiro limeño y el queso helado o helados de paila.

Los territorios que hoy comprenden estos tres países tienen una historia antigua y compleja, llena de pueblos que conquistaron a otros pueblos y en muchos lugares se pueden encontrar restos de un pasado maravilloso.  Debido a que antes de la llegada de los españoles predominaba el imperio inca, se ha pensado tal vez que lo único que hay son ruinas incas.  Es cierto que Machu Picchu es un lugar maravilloso, pero también hay muestras de otras culturas que antecedieron a los incas, al norte de Perú se encuentran varios ejemplos: la ciudad de Chan-chán construida por los chimú, las huacas del Sol y de la Luna de los mochicas, las tumbas del Señor de Sipán y de Sicán, el Chavín de Huantar.  Al sur de Perú están las misteriosas líneas de Nazca y cerca del lago Titicaca en Bolivia está Tiwanaku.  Cada uno de estos lugares guarda un legado muy particular.

De la época de la colonia española quedan muchas huellas, algunas en un excelente estado de conservación como Quito con sus impresionantes templos de la Compañía de Jesús y San Francisco, Sucre, Potosí, Cuenca, Arequipa y su enorme convento de Santa Catalina, las misiones jesuitas de los indios Chiquitos en 7 pueblos de Bolivia (San Xavier, San Ignacio, Concepción, San Miguel, San Rafael, San José y Santa Ana) y la maravillosa Cuzco que fue la capital del imperio Inca.

Estuvimos en esta zona en dos partes del gran viaje.  La primera vez fue un recorrido de norte a sur entre el 2 de junio y el 2 de agosto de 2006.  Entramos a Ecuador provenientes de Colombia por la frontera de Ipiales hacia Tulcán. Hicimos un recorrido hacia el sur pasando por Ibarra y Otavalo, luego llegamos a la capital ecuatoriana, Quito.  Desde ahí hicimos un circuito alrededor de los nevados de los Ilinizas donde visitamos los poblados de Zumbahua y Chungchilán.  Un poco más al sur visitamos Riobamba, Cuenca y Loja. 

Atravesamos la frontera para entrar a Perú por Tumbes, la primera ciudad que visitamos fue Chiclayo y un poco más al sur Trujillo.  Desde ahí nos dirigimos hacia el interior del país, a las altas montañas de los Andes, el centro de operaciones fue Huaraz y desde ahí realizamos un viaje a la cordillera de Huayhuash donde hicimos una caminata por nueve días visitando montes y lagunas y durmiendo a más de 4000 metros de altura.  Luego visitamos la capital peruana, Lima, para continuar hacia el sur, a la ciudad blanca, Arequipa.  Desde ahí hicimos un viaje a Cabanaconde, un poblado en el borde del Cañón del Colca.  Luego  continuamos hacia Puno, una ciudad que se ubica a las orillas del Lago Titicaca, visitamos las islas de Amantaní y Taquile en este lago.  

Pasamos la frontera hacia Bolivia y visitamos otro pueblo también en la orilla del Lago Titicaca, Copacabana y una isla en el lago, la isla del Sol.  Antes de irnos a La Paz hicimos un desvío hacia un pueblo en las montañas bolivianas, Sorata.  Hicimos un largo viaje para ir desde la capital hasta la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y luego tomamos la dirección de las misiones jesuitas donde visitamos un par de misiones, San Xavier y Concepción, para seguir hacia la frontera brasileña y cruzar por un pequeño poblado llamado San Matías.

Hemos relatado algunas de nuestras experiencias en nuestra bitácora bajo los siguientes títulos:

Todo acerca de nosotros, los caracoles



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